Categoría: Libros
3 Febrero 2007
Acabo de enterarme de que el séptimo y último libro de Harry Potter ya tiene fecha de publicación: el sábado 21 de julio. El libro, en su versión original, se titulará Harry Potter and the Deathly Hallows. Todavía no se ha traducido el título al español y mucho me temo que no veremos el libro en nuestro idioma hasta el 2008. Casi no puedo esperar para ver cómo termina la saga.
¡Atención! A continuación hay detalles del argumento
Lo que ya no me hace tanta gracia es que J.K. Rowling se dedique a ir dando pistas por ahí sobre el final de la historia y que los periódicos las reproduzcan sin pensar en que los lectores podríamos no querer enterarnos. Por ejemplo, echando un vistazo a la edición local del diario Metro me acabo de enterar de que dos de los tres protagonistas mueren en ese libro.
Nada, nada, a echar la quiniela. Todo el mundo está convencido de que Harry morirá para evitar que nadie pueda aprovecharse de su fama escribiendo nuevos libros cuando la autora ha decidido dejarlo en el séptimo. ¿Pero quién le acompañará al fondo del hoyo? ¿Ron o Hermione? Ya se podía haber estado calladita la Rowling…
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8 Diciembre 2006
¡Atención! Esta historia contiene detalles del argumento

Este libro de fantasía épica, basado en el universo de Warcraft, narra la historia de Thrall, caudillo de la Horda, desde su nacimiento hasta que alcanza su posición de liderazgo entre los orcos. En realidad, la historia era el argumento de un videojuego que fue cancelado por la compañía Blizzard antes de su lanzamiento para dedicar toda su atención al desarrollo del Warcraft III.
Como libro, hay que decir que no se sostiene demasiado. Los padres de Thrall son asesinados cuando era un bebé y él es abandonado a su suerte por los asesinos, acabando como prisionero de un humano que pasa por la zona poco después. Resulta poco convincente que el humano, en lugar de matarlo, decida mantenerlo con vida sin un propósito claro, aunque luego revela un estrafalario plan de conquista que cuesta creer que se le ocurriera en el momento en el que se encontró un bebé orco abandonado en medio de una carnicería.
Thrall escapa años después y acaba en un bosque sin ninguna experiencia previa en temas de supervivencia, pero consigue sobrevivir sin problemas. Luego se encuentra con su gente, los orcos, cuyo idioma no conoce, pero hay suficientes orcos que hablan el idioma humano como para salvar la papeleta. Luego va a una montaña nevada sin ninguna preparación y sobrevive de casualidad. Finalmente, aprende el arte del chamanismo en unos pocos meses, convirtiéndose en el chamán más poderoso de la Horda de la noche a la mañana y, poco después, en el líder de todos los clanes de orcos al morir el líder anterior.
El problema es que se trata de contar una historia larga y compleja en las pocas páginas de un libro de bolsillo, por lo que el resultado es una narración ligera que trata el hilo argumental muy por encima. Sin embargo, es un libro bastante recomendable para los fans de Warcraft, si bien no por su calidad como novela, sí por la interesante información de trasfondo que proporciona y que permitirá comprender otras muchas cosas de este universo fantástico.
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8 Diciembre 2006
¡Atención! Esta historia contiene detalles del argumento

Esta novela de fantasía épica, basada en el universo de Warhammer, es la segunda parte de El Azote de Valnir, libro del que ya hablé hace unos meses y que narra las aventuras y desventuras de los Corazones Negros, un grupo de exconvictos a los que se obliga a realizar el trabajo sucio de los gobernantes de El Imperio.
No es que el libro sea una maravilla narrativa, pero sí que es una lectura entretenida. La trama del libro está bien hilada, aunque al final da la impresión de que la situación se resuelve sola en lugar de a causa de las acciones de los protagonistas. La misión que se les encomienda es averiguar si el general de un fuerte es un traidor y, en ese caso, acabar con él de forma que parezca un accidente. El general en cuestión resulta ser un buen hombre y un líder carismático, aunque realmente sí que es un traidor. Debido al carisma del general, los protagonistas dudan sobre si harían bien matándolo, pero otra persona traiciona al general y lo mata antes, con lo cual el asunto queda resuelto. Creo que hubiera sido más interesante que los protagonistas hubieran tenido que enfrentarse con el problema en lugar de que éste se solucionara por sí mismo
Quizá el único defecto grave del libro sea precisamente debido al hecho de ser una segunda parte: no se realiza ningún tipo de presentación de los personajes y la situación se describe someramente. Es probable que alguien que lea este libro sin leer el anterior se sienta bastante perdido y frustrado.
Sin embargo, si te gustó el anterior libro de los Corazones Negros, seguramente disfrutarás con este. Aunque no por mucho tiempo, pues el libro no es muy largo que se diga. Además, todavía no termino de entender por qué el libro se llama como se llama.
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5 Diciembre 2006
Mi condición física actual me impide moverme demasiado. Supongo que no es sorprendente el hecho de que, después de un tiempo sin leer mucho, haya retomado mis lecturas. Pero mi pila de libros por leer se estaba agotando y hacía tiempo que tenía varias compras pendientes.
Personalmente, prefiero ir físicamente a las librerías. Parte de la gracia de comprar un libro es tener que buscarlo por un montón de sitios. Pero dado que ahora no puedo ir a librería alguna, recurrí a una tienda online: cyberdark.net, una tienda especializada en libros de fantasía épica y ciencia ficción entre otros géneros.
Hice un pedido de varios libros ambientados en el universo fantástico de Warhammer y en el universo de ciencia ficción de Warhammer 40.000. Además, por primera vez, compré varios libros ambientados en otro universo fantástico, el de Warcraft, para conocer un poco mejor el trasfondo del juego de rol World of Warcraft, al que hará dos años que juego dentro de un par de meses.
El servicio recibido ha sido excelente. Recibí los libros en sólo dos días, por medio de la empresa de mensajería MRW, y sin gastos de envío debido a que mi pedido superaba los 75 euros. Además, me llamaron personalmente para comentarme un asunto relativo al pago del IVA (en Canarias no existe ese impuesto). No puedo haberme quedado más contento. Elegí los libros en la web y en menos de 48 horas ya los tenía en mi estantería. Sin duda, una web altamente recomendable para realizar este tipo de compras.
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11 Noviembre 2006
¡Atención! Esta historia contiene detalles del argumento

Este libro es en realidad un compendio de cuatro libros presentados como edición de coleccionista. Más de 1400 páginas que he tardado casi dos meses en leer. La mitad de ellas las leí durante la semana de mi viaje a Seattle, pero desde que regresé a casa mi ritmo de lectura se ha visto reducido drásticamente debido al exceso de trabajo.
Se trata de cuatro novelas de R. A. Salvatore que tratan sobre su popular personaje Drizzt Do’Urden y sus compañeros y enemigos. Creo que El Valle del Viento Helado, la trilogía en la que Drizzt hizo su primera aparición, fue mi primera lectura del género de la fantasía épica, habiendo marcado en parte mi concepto de cómo debe ser un universo fantástico. No es de extrañar, por tanto, que me sienta muy cómodo leyendo un nuevo libro de estos personajes tan familiares para mí.
Sin embargo, no voy a cantar precisamente maravillas de estos cuatro libros. Mientras que otros libros de Drizzt Do’Urden me encantan, estos cuatro no me parecen más que nuevos episodios de la saga, una continuación sin nada especial. Supongo que los han juntado por criterios cronológicos, ya que no tienen mucho en común aparte de que cada uno transcurre después del siguiente. Y además, los protagonistas son distintos. Mientras el primero (El Estigma de Errtu) y el cuarto (El Mar de las Espadas) están protagonizados por el grupo de héroes completo, el segundo (La Columna del Mundo) está protagonizado sólo por Wulfgar el bárbaro y el tercero (El Siervo de la Piedra) sólo por Artemis Entreri, el archienemigo de Drizzt.
De hecho, es curioso que sea éste último el libro que más me ha gustado de los cuatro. Es quizá el más novedoso, presentando el punto de vista del que hasta ahora siempre ha sido el malo de los libros. No es que las cosas que hace no sean malvadas o crueles desde su punto de vista, es simplemente que lo sabe y lo acepta. Un libro protagonizado por un asesino egoísta y despiadado es, sin duda, algo novedoso, mientras que los otros libros tienden a recurrir a repetir patrones ya conocidos.
Wulfgar ha estado preso en el infierno durante años, siendo torturado por demonios, y ahora el recuerdo de esas torturas le alejan de sus amigos. Esa idea es machacada una y otra vez, una y otra vez, hasta que resulta cansina. Al final, cuando en el cuarto libro se reúne con sus compañeros, ya estás tan cansado de leerte sus traumas que casi te da igual lo que haga. De hecho, se crea un trauma para luego borrarlo prácticamente por completo, disfrazando este borrado de superación.
Crear una trama para luego deshacerla carece un tanto de sentido, ya que la deja vacía y causa frustración en un lector que ha recorrido varios libros para regresar a donde empezó todo. Es algo que sucede más de una vez en estos libros. Por ejemplo, Wufgar para un tiempo en una taberna donde, debido a sus trastornos, trata mal a la gente y tiene que marcharse. Luego vuelve, lo arregla todo y se casa con una mujer a la que había traído por el camino de la amargura, pero con la que ahora convive felizmente. Otro ejemplo es la pérdida del martillo de batalla de Wulfgar, el poderoso Aegis-Fang, que más adelante es recuperado por sus compañeros. Hay varios círculos de este tipo en los que algo sucede y luego se deshace. Cuando tienes la impresión de que cualquier cosa mala se solucionará después, porque siempre es así, pierdes las ganas de leer.
También está el asunto de La Piedra de Cristal, un poderoso artefacto mágico con personalidad propia que ya aparecía en el primer libro de Drizzt. Este artefacto manipula a su portador para que haga su voluntad, algo que también se torna cansino cuando se ha repetido libro tras libro. Por suerte, Entreri destruye la Piedra en el tercer libro, con lo que espero que no se vuelva a recurrir nunca a este recurso para justificar una aventura.
Puede que el mayor despropósito sea la aparición de un personaje en el cuarto libro, un elfo, que persigue a Drizzt para matarlo. No se da ningún tipo de justificación para esto hasta las últimas páginas del libro. Quizá la intención era crear algo de suspense, pero no se consigue en absoluto, especialmente porque se oculta que el elfo es en realidad una elfa hasta el último momento. Sabiendo que era una elfa, los lectores podrían haber atado cabos con un personaje que apareció tiempo atrás, una niña elfa que pensaba erróneamente que Drizzt había matado a su madre, cuando en realidad le había salvado la vida a ella. Sin embargo, cuando no tienes ningún dato disponible es imposible hacer conjeturas, y este personaje misterioso que quiere matar a Drizzt se convierte en un cascarón vacío sin personalidad ni propósitos claros. Como si no hubieran aparecido tipos que pretenden matar a Drizzt a lo largo de la historia y como si no hubieran fallado todos una y otra vez. En este sentido, las intenciones de este personaje de matar a Drizzt carecen completamente de interés para el lector, porque sabe que no lo conseguirá. De hecho, consigue causarle una herida mortal sacrificando su propia vida, pero luego sus amigos lo salvan con una poción que oportunamente acababan de conseguir.
En resumen, quizá la palabra “cansino” sea el adjetivo que mejor describe la mayor parte de estos cuatro libros en los que varios personajes distintos recorren sus sendas particulares a través de las tinieblas de su alma. Confío en que la cosa remonte en la siguiente y más reciente trilogía de estos personajes, Las Espadas del Cazador, que compraré dentro de poco.
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7 Octubre 2006
¡Atención! Esta historia contiene detalles del argumento

Los tres libros de esta trilogía (La Forja, La Profecía y El Triunfo) fueron algunas de mis primeras lecturas del género de la fantasía épica, hará cosa de quince años. En aquella ocasión leí los libros de prestado, lo que me motivó el año pasado para comprarlos y realizar una segunda lectura. Sin embargo, la pila de libros que tenía para leer era tan grande (con algunas incorporaciones nuevas de vez en cuando) que sólo leí los libros este verano, más de un año después de comprarlos.

El argumento es realmente curioso: la acción se desarrolla en una civilización de magos, por lo que prácticamente todo el mundo (excepto el protagonista) posee poderes mágicos en mayor o menor medida. En esta civilización se considera que la tecnología es algo maligno y la población se refiere a ella habitualmente como las Artes Arcanas. La Espada de Joram representa, por tanto, algo completamente contrario al tradicional libro de fantasía épica, que considera que la magia es el Arte Arcana que practican unos pocos elegidos.

Sin embargo, esta trilogía despierta en mí una cierta melancolía. Al final, los practicantes de la tecnología vencen y la magia es eliminada del universo. Para alguien como yo, apasionado de la fantasía épica, la desaparición de la magia es equivalente a la destrucción del mundo de fantasía, el regreso al mundo normal en el que se desarrollan todos los demás libros. Es un sentimiento bastante parecido al que despertó en mí el final de El Ocaso de los Dragones, en el que los dioses del panteón de la Dragonlance abandonan el mundo de Krynn.
Quizá esto no es de extrañar, ya que ambas series han sido escritas por los mismos autores, Margaret Weis y Tracy Hickman (por cierto, siempre pensé que éste último era una mujer hasta que mi amigo Pablo me sacó del error). Probablemente, La Espada de Joram no alcanza el nivel de obras como Las Crónicas y Las Leyendas de la Dragonlance, pero no son malos libros del género, a pesar de su triste final.

Ahora bien, el que sí podríamos considerar un mal libro es El Legado de la Espada Arcana. Este cuarto libro, continuación de la trilogía, se escribió casi diez años después y presenta varias incoherencias con respecto a los libros originales. Aparecen personajes muertos (algunos resucitan explícitamente mientras que otros simplemente parece que olvidaron seguir muertos), la magia que había desaparecido ahora no ha desaparecido, se crean nuevas organizaciones y personajes que siempre estuvieron allí pero nadie mencionó con anterioridad… incluso aparece una raza alienígena de nombre impronunciable que tiene por objetivo destruir la humanidad. Casi podría pensarse que no ha sido realmente escrito por Weis y Hickman.
Lamentablemente, este tipo de continuaciones en plan chapuza son bastante frecuentes hoy en día, ya que se trata de buscar ventas por el nombre del libro y no por su contenido. Si no has leído La Espada de Joram y te apetece (aunque si has llegado a este punto a pesar de la advertencia del principio ya te he reventado el final) te recomiendo que ignores la existencia del cuarto libro. La Espada de Joram era una trilogía y debió seguir siéndolo por siempre.
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12 Agosto 2006
Esta noche me echo al monte con unos colegas y un telescopio. Vamos a empezar a hacer nuestros pinitos astronómicos, a ver que tal se nos da el tema. Supongo que, como es habitual, podrán leer la historia en Ad Astra dentro de poco. Pero ahora no voy a hablar sobre este tema. Sobre lo que voy a hablar es sobre los diecinueve libros que voy a regalar esta noche.

Los primeros diecisiete libros son de la serie Mundodisco, todos ellos escritos por Terry Pratchett. Cuando era más joven leí varios de estos libros de prestado y algunos de ellos me hicieron bastante gracia. Luego pasé varios años desconectado del tema pero un buen día, cuando comenzaba el doctorado en Barcelona, encontré los nueve primeros libros en la mítica librería Gigamesh. Decidí comprarlos todos porque había una oferta de tres por el precio de dos. Ya me los iría leyendo.
Quizá fue esa decisión la que ha marcado la forma en la que compro libros hasta hoy en día. Normalmente tengo una montaña de libros sin leer que se va incrementando a medida que veo cosas que me interesan por ahí (mayoritariamente Fantasía Épica y algo de Ciencia Ficción). Esta forma de hacer las cosas le quita bastante gracia al asunto, por la sencilla razón de que tengo planificadas todas mis lecturas de aquí a final de año. Y se supone que leo libros por divertirme, no por obligación, así que estoy esforzándome por abandonar este hábito.
Pero bueno, volviendo al tema del Mundodisco, yo ya me había leído alguno de aquellos nueve libros. Pero es que yo con los libros soy bastante posesivo y hace años que no acepto que me presten libros. Si no es mío, no lo quiero leer, porque cuando termine lo quiero en mi estantería para saber que ahí estrá si me apetece volverlo a leer.
Los libros de mi estantería también son como un trofeos, símbolos de lo que me he leído. Así que me leí los nueve libros, incluyendo aquellos que ya había leído años atrás. Algunos me hicieron mucha gracia y lo pasé muy bien leyéndolos (Mort o ¡Guardias!¿Guardias? son geniales) mientras que otros se me hicieron bastante pesados (en general, todos los protagonizados por Rincewind).
Y aquí es cuando comenzó el desastre. La editorial Plaza y Janés decidió cambiar el formato de los libros y los siguientes fueron editados de forma totalmente distinta. Además, la numeración no correlaba con los libros anteriores. Peor aún, al poco tiempo decidieron volver a cambiar el formato y, esta vez, sin usar ninguna numeración. Seguí comprando libros del Mundodisco, pero en mi estantería coexistían tres formatos distintos y, además, no tenía una idea clara de en qué orden debían ir (dado que no hay un único protagonista en todos los libros, no es sencillo establecer una cronología).
Y si algo me caracteriza aparte de ser posesivo con los libros es que no soporto que estén desordenados. Más de una bronca he soltado a mi familia por encontrarme un libro desplazado un centímetro. (¿pensaban que no me daría cuenta?) Y tener una secuencia de diecisiete libros de distintos formatos y sin saber si estaban en el orden correcto era como un cuchillo en mi espalda.
Además, a medida que iba leyendo los libros, cada vez me hacían menos gracia. Es como si Pratchett hubiera ido perdiendo fuelle o inspiración. Finalmente, ante lo aburridos que me resultaron los últimos libros, decidí no seguir comprándolos. Y aquí entra una tercera característica mía en lo referente a los libros. Y ésta es todavía más radical: o todos o ninguno. Si no iba a seguir comprándolos, me desharía de los que ya tenía. Así que los bajé al cuarto trastero que tenemos en el garaje con la intención de regalarlos en algún momento a una obra de caridad, pero han permanecido en el trastero hasta hoy.
Hace poco me enteré de que mi amigo Pablo quería conseguir esos libros, así que se los ofrecí. Curiosamente, me contestó que él era muy posesivo con los libros y que no le gustaba que se los prestaran. ¿De qué me sonará esto? Pero no había problema, le dije, te los quedas y ya está. A mi, personalmente, me encanta saber que alguien tiene los libros y que los va a cuidar bien porque me sigo preocupando por ellos, a pesar de que verlos en mi estantería me haga daño a la vista. Y así es como esta noche le llevaré a Pablo diecisiete libros del Mundodisco.
Pero esto no es todo. Dije que iba a regalar diecinueve libros pero sólo hay diecisiete del Mundodisco. Los otros dos los encontré en el trastero cuando fui a buscar los del Mundodisco y recordé que también estaban allí para regalar. Se trata de la edición de bolsillo de El Ocaso de los Dragones, una serie que pone un punto y seguido en el universo de la Dragonlance. El motivo por el que regalaré estos dos es porque el año pasado me compré la edición de coleccionista que editó Timun Mas, una editorial que he estado leyendo desde que era muy pequeño y compraba aquellos libros de Elige tu Propia Aventura que se editaban hace 20 años.
Elige tu Propia Aventura… la verdad es que no me acordaba de estos libros. De hecho, uno de los primeros libros que recuerdo haber leído era uno de estos, uno que iba de fantasmas o una casa encantada o algo así. Tengo que conseguir estos libros en alguna parte. Tenía montones de ellos pero mis padres debieron tirarlos hace tiempo. Aunque esto es tema para otra historia. Ahora sólo falta ver quién se llevará el Ocaso de los Dragones a su casa esta noche… ¿o los dejaré allí a la intemperie?
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8 Agosto 2006
¡Atención! Esta historia contiene detalles del argumento
Los elfos oscuros son una raza malvada. En el mundo de los Reinos Olvidados, esta raza da lugar a algunos de los personajes más interesantes, excelentemente descritos en los libros de R. A. Salvatore. El desarrollo de una historia dentro de una sociedad de seres malvados le da una cierta magia al relato, un aire de novedad que lo distingue de otros libros de fantasía épica.

Es probable que la sociedad de los elfos oscuros del mundo de Warhammer esté basada, al menos en parte, en los elfos oscuros de los Reinos Olvidados. Sin embargo, La Maldición del Demonio dista mucho de alcanzar la calidad de las obras de Salvatore. No es que la historia esté mal narrada, sino más bien que lo está de forma exagerada. Muy exagerada, de hecho.
Salvatore fue capaz de crear una sociedad de seres malvados en la que, sin embargo, había un cierto equilibrio. Era totalmente aceptable apuñalar a alguien por la espalda, pero lo tenías que hacer de forma que no hubiera testigos ni pruebas. Si no fuera de esta forma, la convivencia sería imposible. La maldad estaba presente y todo el mundo lo sabía, pero era algo mucho más sutil que lo que nos encontramos en la sociedad presentada por La Maldición del Demonio.
La sociedad presentada por este libro no es creíble. Si los elfos oscuros actuaran de esa manera, traicionando y asesinando a diestro y siniestro, su civilización tendría que colapsarse antes o después. La magia de una maldad sutil se pierde completamente dando lugar a una sociedad tan exagerada que no te la puedes terminar de creer. Debido a esto, el libro se va haciendo más y más cansino a medida que lo lees.
La exageración tiñe también todas las escenas de batalla. El protagonista, Malus Darkblade, recibe tantos palos a lo largo de la historia que al final ya das por hecho que es inmortal. Si los combates estuvieran narrados con realismo, Malus debería haber muerto antes de la mitad del libro. Sin embargo, su armadura y su cuerpo resisten lo que sea, mientras que los golpes de hacha o espada apenas dejan una cicatriz en su mejilla. Eso sí, si nos ponemos a contar las cicatrices en la mejilla que recibe el protagonista a lo largo del relato, llegaremos a la conclusión de que su cara debe parecer un mapa.
Una lástima, el trasfondo de los elfos oscuros da para mucho más, pero este libro no lo aprovecha en absoluto. Todo lo contrario, presenta una sociedad tan exagerada que no resulta creíble y una trama poco interesante debido a que la protagoniza alguien que sobrevive una y otra vez de forma inverosímil. Al final, el efecto es que el lector se termina cansando y ya no ve la hora de que termine el libro.
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