La Coctelera

El Vuelo del Cóndor

La pluma es más poderosa que la espada

Categoría: Traumas

31 Enero 2007

Las tarjetitas de Spanair Plus

Cuando comencé el doctorado en Barcelona también comencé un periodo de continuos viajes entre Barcelona y Gran Canaria. Por cuestiones de precio, solía viajar con Spanair, por lo que pronto me afilié al programa de puntos Spanair Plus, donde me dieron dos de las típicas tarjetitas que pones en la maleta para identificarte. Más tarde alcancé el nivel “Plata” por viajar con tanta frecuencia y me dieron otras dos de ese color, aunque por suerte sólo tuve el nivel “Plata” durante un año, ya que ese ritmo de viajes es cosa del pasado.

Ya no me queda ninguna tarjetita. Los encargados de cargar y descargar las maletas a los aviones las han ido arrancando a base de golpes (una de las veces también arrancaron el asa de la maleta) y las he ido perdiendo una tras otra, la última de ellas el pasado fin de semana.

Llevo dos semanas consecutivas viniendo a Barcelona el domingo y regresando a Gran Canaria a mediados de semana con el objetivo de presentarme a las pruebas de habilitación para profesores titulares de universidad. Por eso escribo tan poco últimamente, auque hoy tengo un pequeño respiro. Mañana regreso a Gran Canaria (el domingo volveré a Barcelona otra vez para continuar las pruebas) y no tengo nada con lo que identificar la maleta, aunque por suerte no voy a facturar nada.

La verdad es que nunca le di demasiada importancia a identificar la maleta, dado que al facturar le ponen una gran etiqueta verde con mi nombre. Pero no hay que descuidarse, porque como en algún viaje futuro arranquen también esta etiqueta (que también indica el destino) entonces mi maleta puede perderse por los siglos de los siglos. Tendré que conseguirme alguna pegatina…

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20 Enero 2007

El portátil tenía calor

Hace unos días el servicio técnico me devolvió el portátil que se me estropeó antes de Navidad: un IBM Thinkpad T43P. Tal y como pensaba, se le había estropeado la tarjeta de video, pero me sorprendió descubrir que esa no había sido la avería real sino solo una consecuencia.

Lo que pasó en realidad es que entró polvo por las tomas de aire del portátil, dificultando su refrigeración. Reconozco que había cogido algo de polvo (en mi casa siempre hay bastante polvo por mucho que limpiemos, no sé por qué), pero también es verdad que la salida de aire está protegida por una rejilla demasiado ancha por la que podría colarse hasta una cucaracha pequeña. El caso es que el exceso de temperatura acabó por fundir el disipador, el cual tocó la tarjeta de video y la estropeó.

La moraleja para todos los usuarios de este modelo de portátil es clara: mucho cuidado con la ventilación, porque a este portátil no le hace falta gran cosa para estropearse. Por lo menos no estalló ni nada de eso. Y claro, la reparación me salió gratis porque seguía dentro del periodo de garantía. Es la ventaja de comprar un IBM y no otra de esas cosas que venden por ahí.

Ayer terminé de reinstalar el portátil, y justo a tiempo, porque mañana me marcho a Barcelona para el comienzo de las pruebas de habilitación de profesores titulares de universidad a las que me presento. Ha sido bastante trabajoso, pero ahora lo tengo funcionando perfectamente (incluyendo el imprescindible World of Warcraft, no salga de casa sin él).

Además, durante el proceso encontré la forma de solucionar los problemas que tuve para instalar mi impresora HP en mi nuevo ordenador HP, así que emprenderé el viaje contento… cansado pero contento. Por delante me quedan días de mucho trabajo para terminar de preparar mi presentación, pero ya estoy en la recta final.

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18 Enero 2007

Desafición al fútbol

Después de publicar mi último artículo sobre la expansión del World of Warcraft, me quedé pensando en la frase con la que terminé: “prefiero jugar a algo que sentarme a ver como juegan otros”.

La verdad es que mi afición al fútbol ha decaído bastante en los últimos años. Cuando estudiaba solía poner la radio para oír los partidos (siempre el Carrusel de la Ser) mientras preparaba apuntes o hacía ejercicios, pero cuando terminé la carrera y me fui a hacer el doctorado a Barcelona dejé de hacerlo.

Nunca había visto demasiado fútbol por la tele, pero poco a poco fui dejando de hacerlo del todo. Hoy ya casi nunca pongo un partido. De hecho, no sé ni quién va líder en la liga española. Apenas le hago algo de caso a la Copa de Europa. Quizá es que me cansé de tener discusiones con la gente de los equipos contrarios o de ver como algunos jaleaban las derrotas de mi equipo.

Pero lo más chocante es que siempre fui aficionado al equipo de mi ciudad, la Unión Deportiva Las Palmas. Estuve abonado durante ocho años, incluso viviendo en Barcelona, hasta que el equipo abandonó el vetusto pero entrañable Estadio Insular (que está cerca de mi casa y puedo ver desde el balcón) y se mudó a otro estadio, en las afueras, al que cuesta muchísimo llegar debido al tráfico de los días de partido. Solo duré un año yendo al nuevo estadio

La cuestión es que primero dejé de ir al estadio; luego dejé de ver los partidos por la tele o escucharlos por la radio. Luego dejé de mirar los resultados en los periódicos. Y luego dejé de preocuparme. Desastres deportivos, desastres financieros… todo eso va desanimándole a uno.

Y luego pasa lo que me pasó el fin de semana pasado. Alguien me preguntó cómo quedó la U.D. y yo contesté “perdieron”. La clave es el tiempo verbal. Dije “perdieron” en lugar de “perdimos”. Sí, en este aspecto, he cambiado mucho desde la época en que iba al Estadio Insular cada dos semanas… aunque es una de esas cosas que nunca se olvidan…

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16 Enero 2007

Y llegó la Cruzada Ardiente

Nunca hubiera dicho el 11 de febrero de 2005, el día que salió a la venta el World of Warcraft y compré la primera caja que vendió El Corte Inglés de mi ciudad, que estaba comprando un juego que me duraría dos años. No es que estuviera haciendo cola ni nada de eso, simplemente pasé a preguntar a la hora del almuerzo y dio la casualidad de que abrían la caja en ese momento.

Durante algunos periodos he jugado poco y durante otros he jugado mucho. Pero el caso es que he seguido jugando. Y lo que me queda. Hoy salía a la venta la primera expansión del World of Warcraft: La Cruzada Ardiente. Como no podía ser de otra manera, me la he comprado. Incluso he encontrado un hueco entre todo el trabajo que tengo para crearme un paladín draenei. No es que tenga mucho tiempo de jugar con él, pero así evité que la idea me estuviera reconcomiendo toda la tarde.

Reconozco que he estado muy viciado a este juego en algunos momentos, pero ahora tengo el vicio más o menos controlado. Más o menos. La regla de oro es "si hay cualquier otra cosa que te apetezca hacer, no juegues al World of Warcraft". Hay quien es aficionado al fútbol y está todo el día leyendo los diarios deportivos en internet. Yo soy aficionado al World of Warcraft, que le vamos a hacer, pero prefiero jugar a algo que sentarme a ver como juegan otros.

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12 Enero 2007

Atardeceres gloriosos… mientras trabajo

Termino esta semana tremendamente cansado. He pasado una cantidad de tiempo exagerada trabajando en preparar mis clases (y dándolas claro) y la presentación de la prueba a las que me presento dentro de apenas diez días, aparte de ir al centro de rehabilitación debido a mi lesión de rodilla. Sin embargo, estoy contento porque veo que el final de este periodo de estrés está cada vez más cerca.

Precisamente hace un par de días, al atardecer, me asomé a la ventana para relajarme un poco mientras trabajaba y me quedé asombrado al ver el cielo. Glorioso es la única palabra que se me ocurre para describirlo. Me entraron unas ganas locas de salir a dar una vuelta (me tuve que contener, había trabajo que hacer) y de tener una cámara de fotos en mis manos. Tendré que pedirle consejo a mi amigo Pablo

Y precisamente porque me acordé de Pablo le mandé un mensaje al móvil diciendo, más o menos, mira para arriba y saca una foto. No tardé en descubrir que eso es exactamente lo que estaba haciendo en ese mismo momento, y no me extraña. Aquí le fusilo un trozo de foto que da una idea de lo que podía verse desde mi ventana, aunque no refleja toda la profundidad y el contraste de colores del momento concreto en el que me asomé a la ventana, uno de esos momentos que dura apenas un minuto.

Al día siguiente se reveló una de las causas de un atardecer tan espectacular: un temporal de fuertes vientos que, aunque breve, causó algunos problemas en varios lugares de mi ciudad. Algunas rachas eran tan potentes que llegaban incluso a alterar levemente la trayectoria de mi coche mientras subía a la universidad.

Por suerte, el temporal pasó pronto y ahora el tiempo está tranquilo. Todavía tengo trabajo que hacer, pero es tarde, me voy a dar una vuelta… mañana será otro día…

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7 Enero 2007

Un cambio del día de Reyes

No hace tanto tiempo, la visita de Melchor, Gaspar y Baltasar llenaba de ilusión las calles de las ciudades. La Biblia nunca dijo que los Reyes Magos fueran tres o que fueran reyes. Ni siquiera se especifican sus nombres, aunque estos ya aparezcan en un mosaico del siglo VI en una iglesia italiana. Pero para los niños, su visita es el momento más especial del año.

La ilusión sigue inundando las calles la víspera del día de Reyes, cuando los niños van a ver la cabalgata. Siempre me ha resultado curiosa la predilección de la gente de mi ciudad por Baltasar. Los niños saludan a Melchor y Gaspar, pero Baltasar se lleva siempre una ovación. Luego la cabalgata termina y los niños vuelven a casa para esperar los regalos.

¿Y qué ocurre el día de Reyes? Antes se veía desde temprano a los niños en la calle con juguetes, bicicletas, pelotas… pero ahora nada, silencio sepulcral. La gran mayoría de los regalos que los niños reciben hoy en día son para usarlos en casa y son, en concreto, videojuegos. Yo no estoy libre de esta tendencia, ya que muchas veces he cometido el pecado de quedarme en casa jugando al World of Warcraft en lugar de salir a la calle a hacer algo, condicionando incluso mis horarios de todo el día para tener un rato en el que jugar.

Precisamente estuve meditando sobre esto cuando se me estropeó el ordenador y llegué a la conclusión de que tengo que romper esta tendencia. No hablo de dejar el juego, sino de controlar cuándo juego. En líneas generales, si tengo que elegir entre jugar al World of Warcraft y hacer otra cosa, debería elegir la otra cosa. Siempre hay ratos en los que estás cansado o aburrido y no tienes nada que hacer, siendo ese un buen momento para leer o ponerte a jugar a videojuegos.

Tendremos que tener cuidado con esta tendencia, o acabaremos creando una sociedad de gente que se enclaustra en casa y se conecta con los demás a través de internet. Y es una pena, porque hoy brilla el Sol ahí fuera.

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6 Enero 2007

Por fin me deshice del papel de regalo

Las Navidades pasadas compré bastante papel de regalo y me sobraron dos rollos enteros. Los metí en el ropero a la espera de usarlos y… pasó el tiempo. No estaban en el fondo del ropero, ni detrás de la ropa, ni nada de eso. No, estaban delante, estorbando y molestando con frecuencia durante un año entero. Ayer, por fin, pude envolver regalos con ese papel y deshacerme de él.

Supongo que esta tontería refleja el estado de ánimo que he tenido en los últimos tiempos: falta de ganas de hacer cualquier cosa, incluso de quitar los rollos de papel de regalo de en medio. La buena noticia es que ya no queda nada importante en mi lista de marrones pendientes, así que al cóndor le toca reemprender el vuelo. Es un buen regalo de Reyes.

Ahora estoy realmente molido, porque tuve solo 24 horas para hacer todas las compras navideñas, pero lo conseguí. Y si esta paliza no me rehabilita la rodilla nada lo hará… de hecho, ya casi no cojeo. Aunque me sigue molestando un poco, no ha sido impedimento para demostrar que sigo en forma a la hora de anticiparme a niños y madres histéricas y recoger los caramelos que los Reyes Magos tiraban durante la cabalgata.

A ver si cuelgo un video mío gritándole a Melchor en la cabalgata de ayer… impresionante, por cierto, cuando el camello decidió sentarse un rato y luego levantarse. Parecía que se iba a caer todo el tinglado abajo, pero el Melchor controla que no veas jeje… bueno, ahora toca abrir los regalos, que me están esperando, así que voy para allá.

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5 Enero 2007

Cinco meses escribiendo

A principios de agosto abrí el Word y empecé a escribir los documentos necesarios para participar en las pruebas de habilitación de profesores titulares de universidad. Lo que en principio pensé que me ocuparía el mes de agosto se fue alargando y alargando y alargando… luego se juntó con el comienzo de las clases, distintos trabajos de investigación, responsabilidades diversas, la lesión de rodilla

Ayer, unos cinco meses después, conseguí el último papel que me faltaba: el D.N.I. Estuve toda la tarde preparando CDs y encuadernando cosas pendientes. Bueno, en realidad fue mi hermano a encuadernar las cosas mientras yo preparaba los CDs. Luego lo metí todo en una caja (en la que me acababa de llegar una figura de los Caballeros del Zodiaco), la cerré, me fui a una oficina de mensajería y la envié a Barcelona, donde serán las pruebas dentro de una quincena.

Cinco meses. Cinco meses nervioso. Cinco meses amargado por culpa de esto. Pero se terminó. No sé si superaré las pruebas o no, sólo sé que lo he hecho lo mejor que he podido y sabido de acuerdo con las circunstancias. Con eso tengo más que suficiente.

Me pregunto si el tiempo que pasé ayer en comisaría renovando el D.N.I. fue tan productivo porque estuve haciendo algo que me gusta para variar. Otro propósito para el nuevo año: no volver a meterme en un berenjenal de este tipo.

Edito (6/01/2006): Bueno, creo que debo hacer una matización. Por no volver a meterme en un berenjenal no quería decir no volver a presentarme a unas pruebas de este tipo. Lo que quería decir era que no debo permitir que se me junten tantas cosas pendientes que llenen mi vida de presión por terminar algo. Todavía tengo que aprender a medir, dada una cantidad de tiempo determinada, qué puedo hacer y qué no puedo hacer…

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¡Hola! Mi nombre es Oliver. Soy profesor de informática e investigador en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Éste es el blog en el que escribí desde el 16 de mayo de 2006 hasta el 9 de febrero de 2007. Por el momento he dejado de escribir aquí… aunque quién sabe, quizá vuelva algún día. ¡Gracias por leerme!

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