La edad y los controles de alcoholemia
Las noticias acerca del elevado número de muertos en carretera son tristemente frecuentes, debido principalmente a que no estamos suficientemente mentalizados de la importancia del problema. Como dice Pablo Motos, la gente se horroriza con el gran número de muertos que hubo en el atentado del 11-S, pero el hecho de que anualmente muera un número similar de gente en España por culpa de los accidentes de tráfico no parece inquietar demasiado.
Ayer sucedió algo, cuando menos, curioso. A un amigo lo pararon en un control de alcoholemia. Este amigo tiene 25 años pero, por un error informático en la fecha de nacimiento, su DNI dice que tiene 45. Cuando el agente de turno comprobó su DNI no sólo no le hizo la prueba correspondiente sino que se disculpó por haberle detenido y le permitió continuar.
¿Por qué el policía actuó de esa manera? ¿Es que los jóvenes son los únicos que causan accidentes de tráfico? ¿Los jóvenes son los únicos que se ponen al volante después de tomarse unas copas de más? Revisemos, por ejemplo, las estadísticas de la Dirección General de Tráfico. El 54% de los muertos en accidente de tráfico durante el año 2004 (el más reciente para el que encontré datos) tenían menos de 45 años. Muy bien, efectivamente la mayoría de los muertos en accidente tienen menos de 45 años.
¿Y que pasa con el otro 46% de muertos? De nada sirven las campañas de prevención del gobierno si no nos concienciamos que estas cosas no son algo que les pasa a otros. El 100% de los conductores son responsables tanto de la seguridad propia como de la de los demás. Por ejemplo, el policía de mi historia decidió que sólo los jóvenes son un peligro. Si mi amigo hubiera ido hasta arriba de copas y se hubiera estrellado, esta decisión hubiera resultado absolutamente trágica.
Ojo, no le echo la culpa al policía. El responsable es, sin ninguna duda, el conductor que ha bebido. Pero esta situación es un ejemplo de cómo, entre todos, nos creamos la ilusión de que los accidentes de tráfico les pasan sólo a los demás. En este caso, el policía creyó que los accidentes de tráfico les pasan sólo a los jóvenes. Un conductor que bebe cree que puede controlar el vehículo perfectamente y que no le va a pasar nada. Esta actitud es muy peligrosa. Cuando hablamos de accidentes de tráfico, lo más importante de todo es concienciarse de que te puede pasar a ti.
