El túnel submarino
Los atascos mañaneros en la Avenida Marítima de Las Palmas de Gran Canaria son cosa bastante frecuente, como podrán certificar mi amigo Pablo y todos los que, como él, trabajan en la zona del puerto. Simplemente, la Avenida no da abasto, no es capaz de dar cabida a la gran cantidad de gente que tiene que ir al trabajo. Es normal, por tanto, que se esté trabajando en la búsqueda de una solución.
Se han comentado todo tipo de opciones. Una de ellas es enterrar la Avenida, pero yo no veo qué soluciona esto. Se oculta el tráfico, se evita el molesto ruido y se gana espacio para nuevas especulaciones inmobiliarias que aumentarán la cantidad de gente que vive en la zona y, por tanto, agravarán el problema.
Otra opción es situar un puente colgante sobre la bahía, pero esto tendría un gran impacto visual y dificultaría el tráfico de barcos. El impacto visual no me preocupa demasiado. Este tipo de puente no ha quedado tan mal en ciudades como Sidney, donde se ha convertido en todo un icono de la ciudad junto con el teatro de la ópera. Pero la necesidad de permitir operar a los barcos forzaría determinadas decisiones de diseño que encarecerían el proyecto.
El diario La Provincia presentaba recientemente una tercera opción. El ingeniero de obras públicas José Suárez Mejías ha propuesto un túnel submarino entre el dique y la ciudad. A primera vista parece un auténtico disparate. ¿Y por qué no, ya que estamos, un sistema de catapultas que lancen los coches y camiones por encima de la carretera?
Sin embargo, nadie ha hablado de cavar un túnel en el subsuelo. Se fabricaría por medio de grandes cajones que serían hundidos y luego ensamblados en el fondo. Visto de esta manera parece un poco más razonable. No me imagino el costo que tendría traer una de esas enormes máquinas tuneladoras como las usadas en el eurotúnel del Canal de la Mancha. Además, no hay garantías de que en un espacio relativamente reducido pueda trazarse un túnel suficientemente separado del fondo del mar sin tener que trazar una parábola absurda.
En esta foto, obtenida con Google Earth, he marcado en verde la Avenida Marítima y en rojo el trazado de la vía alternativa (la parte punteada transcurre bajo el mar, mientras que el resto se sitúa sobre el dique principal del puerto). Puede verse claramente como la existencia de dos vías alternativas facilitará el desahogo del tráfico, ya que el punto en que se unen el túnel y la Avenida coincide con uno de los lugares donde actualmente enlaza la Avenida con las carreteras de circunvalación de la ciudad.
De todas formas, todavía queda el pequeño detalle de la financiación. Este proyecto resultaría enormemente caro. Estamos hablando de más de 450 millones de euros. Está claro que los atascos de la Avenida son un problema que hay que resolver, especialmente si el Ayuntamiento se sale con la suya y edifica rascacielos en una zona tan saturada de tráfico como el puerto. Pero uno no puede dejar de pensar en las grandes comisiones que algunas personas podrían llegar a cobrar si un proyecto de este tipo se lleva a cabo. ¿Al final que opción se tomará? ¿La más adecuada o la más cara y, por tanto, la que más comisiones pueda generar?

Modesto dijo
A más carreteras, más coches acudirán. Yo me inclinaría por impedir al máximo el transporte privado. Un carril de los existentes para guaguas con frecuencia alta o similar, otro para los camiones, eliminación de aparcamientos y los coches que paguen en los horarios de máxima afluencia.
18 Mayo 2006 | 02:36 PM