¿Es que no ha pasado nada más en el mundo?
Como todos los días, han pasado muchas cosas, algunas de ellas muy importantes. Me doy un salto rápido a las páginas web de diarios como El Mundo o La Provincia y veo noticias interesantes:
- Irán acepta negociar con EEUU sobre sus pretensiones en materia de energía nuclear. Este es un tema bastante crítico para la estabilidad internacional.
- La ministra de cultura, Carmen Calvo, es ingresada para ser operada de urgencia. Que un miembro del gobierno sea hospitalizado podría afectar a muchas personas cuyos asuntos dependan de sus decisiones, aunque sólo sea porque se vean ralentizados.
- Una explosión en una planta química inglesa hace aparecer la amenaza de una nube tóxica. Mucha gente puede estar interesada en conocer la evolución del problema si tiene amigos o familiares en la zona.
- El incremento del Euribor, principal indicador económico que se usa como referencia para las hipotecas, hará que muchas personas tengan que pagar hasta 1000 euros más al año. No me cabe duda de que esta noticia afecta a muchísimas personas.
Y sin embargo ¿de qué hablaban todos los informativos esta mañana? Pues de la muerte de Rocío Jurado. Un monográfico sobre la muerte de Rocío Jurado en TVE. Cambié a Antena3 a una hora en la que ni siquiera dan noticias y allí estaba otra vez, monográfico sobre la muerte de Rocío Jurado. Pasaba media hora y seguían hablando del tema. ¿No se supone que los informativos están para informar? Esta mañana se habían convertido todos en programas del corazón.
Y lo más lamentable de todo es la absoluta falta de respeto por los sentimientos de la propia Rocío Jurado o de su familia. Los periodistas, por llamarlos de alguna forma, tenían cercada la casa desde hacía días, abordaban todos los coches que trataban de entrar o salir e incluso hacían lo posible por colarse para conseguir imágenes. Como una manada de hienas, esperando la muerte de su víctima para alimentarse con la carroña de la exclusiva. Rocío Jurado no se merecía esto. Nadie se lo merece.
Habría que expulsar a todos estos individuos, vergüenza de la profesión periodística, y retomar el camino de la seriedad y el respeto a la hora de proporcionar información. Pero eso no pasará mientras los programas-basura del corazón sigan teniendo la gran audiencia que tienen. Bueno, igual sí que nos merecemos que nos pasen estás cosas. Si te gusta ir al Coliseo a ver las luchas a muerte de los gladiadores no te quejes de que un día te arrojen a él. En fin… descanse en paz.

iguana empieza por i dijo
Tienes razón
1 Junio 2006 | 02:28 PM