El diario El Mundo es, según tengo entendido, la web española de noticias más visitada, con ocho millones de lectores mensuales. Ante tanta demanda, es normal que añadan publicidad para financiar la página, o al menos lo prefiero a que te impongan suscripciones y cosas así.

Desde hace un tiempo han añadido anuncios a página completa, por los que supongo que ganan más dinero, pero que también sirven para ocultar en parte el tiempo de carga de la página. Sin embargo hoy, cuando entré en la web, pegué un bote en la silla al ver esto:

Todavía tenía fresco el cachondeo sobre el Día de la Bestia, que también ha aparecido en los blogs de algunos amigos como Ad Astra y Gran Isla. Demasiado fresco, diría yo. Apenas tuve tiempo a leer lo que ponía, pasó muy rápido ante mis ojos, pero automáticamente pensé:

¡Mierda! ¡Ya la hemos jodido!

Tardé unos pocos segundos en recuperar el pensamiento racional y darme cuenta de que era un anuncio de la peliculita de las narices. Pero el susto no hay quien me lo quite. De entre los millones de lectores de la web, seguro que hay gente impresionable (sí, más que yo) así que esperemos que no haya ningún infarto por ahí.

Para conseguir recuperar el anuncio estuve entrando en la web de El Mundo a cada momento durante varias horas, toda la mañana, pero no hubo manera. Me da la impresión de que tiene que tener algún problema para visionarlo con el Firefox, y de ahí que pasara tan rápido ante mis ojos. Al final lo conseguí con el Explorer y utilizando otro ordenador, ya que parece que el anuncio no quería volver a salir en el mío. Quizá usan algún mecanismo para evitar que el anuncio dé mucho la lata a un mismo usuario.

De todas formas, hay que reconocerles el ingenio de presentar el anuncio como noticia para llamar la atención. Mi atención la han conseguido, desde luego. La verdad es que llevo todo el día silbando la canción de El Exorcista, compuesta por Mike Oldfield, o tarareando el O Fortuna de Carmina Burana, compuesta por Carl Orff. Aunque lejos de convencerme de ir a ver la película, más bien me ha entrado repelús.

Pero bueno, parece que todavía no se ha acabado el mundo. Esto me recuerda al telediario del 1 de enero de 2000, en Antena 3, cuando Matías Prats comenzó con imágenes de París y comentando que la MIR no había caído sobre la ciudad, como vaticinara Paco Rabanne, y que los parisinos no se estaban lanzando al río, envueltos en llamas, entre gritos de dolor. Rabanne se cubrió de gloria, no hay duda. Desde luego, Matías Prats puede llegar a ser incluso más sarcástico que yo, lo cuál se ve acentuado porque dispone de un telediario para expresarse.

Y para terminar con las señales y presagios, cuando bajaba a casa en coche, escuchando la radio, la M80 se quedó muda durante un rato. No pude evitar pensar que el fin del mundo había alcanzado Madrid y que la onda expansiva llegaría pronto hasta nosotros. Pero sólo lo pensé durante un segundo. Lo siguiente que pensé es que era más probable que el responsable de poner las canciones se hubiera olvidado de darle a algún botón y que estuviera ligando con alguna chica por los pasillos, bajo la creencia de que la música seguía sonando. Al menos, hasta que apareciera el jefe, gritando hecho un basilisco, para poner las cosas en su sitio. Igual si que fue el fin del mundo para él.

Pero nosotros seguimos aquí por ahora. A disfrutarlo leyendo blogs. O escribiéndolos.