Hace un tiempo comenté cómo hacer unas croquetas de atún. Y también comenté que me corté un dedo con la tapa de la lata de atún. Pues bien, mi madre hizo hoy croquetas de atún con la misma receta y se cortó un dedo con la tapa de la lata de atún, exactamente igual que yo.

La moraleja de esta historia es que las tapas de este modelo de lata de atún están muy afiladas cuando las abres y, por tanto, es conveniente tener cuidado con ellas. Quedaría muy feo por mi parte acusar a una empresa de poner a la venta latas asesinas, así que no daré el nombre de la misma. Ahora bien, si deduces el nombre de la foto…

Por cierto, mencionar que a mi madre le quedaron las croquetas bastante mal. ¿El problema? Puso el aceite a un fuego demasiado alto y las croquetas se abrieron, con lo que terminó con una sopa de aceite y atún en el fondo de la sartén, aparte de los géiseres de aceite hirviendo que saltaban de vez en cuando. Recuerda que es importante hacer las croquetas a fuego lento. Es cansado y aburrido (de hecho tardé una hora enterita en freír las croquetas que hice la otra vez) pero el resultado merece la pena.