¿No habías oído nunca esa palabra? En Canarias usamos mucho aplatanamiento como sinónimo de aletargamiento. En los últimos días ha subido bastante la temperatura. Aunque no llega a ser desagradable, como pasa en otros puntos de España (léase Barcelona, un saludo para todos mis queridos amigos que se están asando lentamente).

Afortunadamente, me encuentro en un periodo de poco trabajo. Ya hace un par de semanas que terminé los artículos de investigación que estaba preparando; además, mis alumnos están de vacaciones, así que no tengo clases que dar. Ahora estoy preparando las clases del próximo cuatrimestre y reuniendo información para mi currículum, ya que pronto me presentaré a pruebas de habilitación y acreditación para poder optar a mejores plazas de profesor (con contrato indefinido, a ser posible).

Pero con el calor no es demasiado fácil concentrarse, aparte de que he tenido que dedicar mucho tiempo a una montaña de minucias pendientes que, una vez puestas todas juntas, dejan de ser una minucia. De ahí que mi ritmo de publicación en el blog haya bajado. Pero éste no es el único motivo. El aplatanamiento veraniego también hace que me levante más tarde de lo normal (ya no pongo el depertador) y pase completamente de ver telediarios o leer periódicos, por lo que estoy bastante desconectado del mundo. Y sin información no se puede escribir demasiado jeje…

Imagino que, al igual que me pasa todos los años, esta situación se irá prolongando durante todo el mes de agosto. No estoy totalmente de vacaciones, pero tampoco trabajo lo mismo que durante el resto del año. Pero bajar el ritmo no significa abandonar el blog, claro… y si algo tienen en común todos los periodos vacacionales, es que antes o después terminan, así que hay que disfrutarlos todo lo posible. Bueno, me voy al gimnasio e igual después me paso un rato por la piscina.