Calamares a la romana: receta para una nube tóxica
Pon unas rodajas de calamar fresco en leche durante media hora o tres cuartos para que se ablanden. Transcurrido este tiempo, pon aceite en un caldero al fuego y tápalo para que conserve el calor. Mientras, vas rebozando los calamares con harina (o algún producto chungo de tipo rebocina) para, luego echarlos en el caldero cuando el aceite esté muy caliente.
Los calamares tardarán apenas un minuto en coger un color negro chamuscado ideal, momento en el que tienes que sacarlos y tirarlos a la basura para empezar a planificar un plan alternativo con el que cocinar el resto de calamares. Ojo, en este punto es importante olvidarte de quitar el caldero del fuego, dejándolo bien tapado.

Cuando estés preparado para usar un método distinto, ya sea una sartén o una freidora, y caigas en la cuenta de que el caldero sigue en el fuego, sólo queda levantar la tapa y disfrutar del espectáculo. Procura no respirar la nube tóxica porque te deja la garganta echa un asco. Lo mejor es abrir la ventana, apartar el caldero del fuego y huir. Ah, y a ser posible llévate también al canario de la cocina, no vaya a ser que la palme.

Zelog dijo
El aceite tiene que ser nuevo y no estar demasiado caliente. Harina y huevo mejor.
8 Agosto 2006 | 05:50 PM