¡Atención! Esta historia contiene detalles del argumento

No se puede decir que esta película tenga mucho argumento. Un montón de personas quieren conseguir un objeto concreto (el corazón del pirata Davy Jones) y van a por él. Pasan muchas cosas, pero la gran mayoría de ellas son superfluas para el desarrollo de la historia. Al final, simplemente, una de las personas consigue su objetivo y las demás se quedan con un palmo de narices.

Eso sí, el final resulta bastante sorprendente. El capitán Jack Sparrow muere luchando contra el monstruoso kraken y sus hombres deciden ir a buscarle. ¿Pero a dónde irán a buscarle si está muerto? Pues irán navegando hasta el fin del mundo con Héctor Barbossa como capitán, el cuál murió en la primera película. Un capitán muerto que ha conseguido volver es el mejor candidato para traer a otro capitán muerto. Una lógica aplastante. Aunque eso no evita que salgas del cine con un “Pero qué coño…” en la punta de la lengua.

Pero bueno, no es sino otra más en la continua sarta de locuras que ocurren durante esta película. Es realmente impresionante la forma en la que los guionistas hilan secuencias teóricamente serias con tremendas absurdeces. Pero quizá no es tanto mérito de los propios guionistas como de los personajes en sí. Al estar ya familiarizado con ellos debido al éxito de la anterior entrega, el espectador estás más dispuesto a aceptar según que cosas. Pero creo que la primera película estaba mucho más equilibrada en este sentido. mientras que aqui se les ha ido la mano. Si la primera película de Piratas del Caribe hubiera sido ésta, lo más probable es que hubiera sido un fracaso porque la gente no la hubiera terminado de entender.

Y es que esto de las sagas se está convirtiendo en una costumbre en Hollywood. El final de esta segunda parte de Piratas del Caribe me ha recordado mucho al de la segunda parte de X-Men en que el espectador sale del cine con la sensación de que la película no ha terminado. Es como si hubieras visto un nuevo episodio de una serie, sólo que el siguiente no lo pondrán hasta dentro mucho, mucho tiempo.

Esto no es nada nuevo. Ya lo hizo George Lucas con El Imperio Contraataca hace más de veinticinco años. Pero no por eso deja de resultar molesto. La siguiente entrega de X-Men o Star Wars tardó tres años en llegar. La tercera parte de Piratas del Caribe tardará sólo un año. Pero dejar a alguien con la miel en los labios durante un año… dejémoslo en que me toca mucho las narices.

En una serie de televisión puede estar justificado porque esperar una semana no es para tanto, y así se mantiene la expectación. Pero esperar uno, dos o tres años me parece bastante exagerado. A ver si de tanto tirar de la cuerda van a acabar por romperla…