Los correos electrónicos fraudulentos son bastante frecuentes. Por ejemplo, últimamente están de moda aquellos que llegan desde una dirección cuyo nombre coincide con el de un banco y te pide tu número de cuenta para no se qué estupidez de control. Sin embargo, lo que no me esperaba era un correo físico de este tipo.

Ayer me llegó por correo postal mi carné de socio del IEEE. Pegado al sobre con cinta adhesiva había un segundo sobre, más pequeño. Llevado por la curiosidad, lo abrí y encontré una tarjeta (menos mal que no era ántrax ni nada parecido) que me pedía mi colaboración para evaluar el buen funcionamiento de correos, todo ello en inglés (la carta venía desde EEUU).

Tenía que enviarles la tarjeta indicando cuándo había llegado el sobre e incluyendo mis datos personales, todo ello sin hacer ningún tipo de referencia al IEEE. ¿Por qué será que dudo de las buenas intenciones de los autores de la tarjetita? Sus pedazos (de la tarjeta, no de los autores) acabaron rápidamente en la papelera de papel para reciclar que hay en mi despacho.

Nunca se sabe, a lo mejor es verdad que estaban evaluando el buen funcionamiento de correos… lástima que no se me ocurrió escanearla.