He pasado la mañana rellenando un currículum para la Agencia Canaria de Evaluación de la Calidad y Acreditación Universitaria con el objetivo de que evalúen mis méritos para optar a cierto tipo de plaza de profesor universitario.

Como suele pasar, esta gente usa un modelo de currículum propio distinto de los usados por el resto de organismos (todos ellos distintos entre sí, claro). Esto obliga a reescribir todo comenzando de cero, recurriendo a copiar y pegar trozos de otro currículum. Yo creo que debería dedicar mi tiempo a preparar material para mis clases o a investigar o a cualquier otra cosa en lugar de a reescribir mi currículum por enésima vez. Pero bueno, la universidad funciona así.

Pero bueno, la cuestión es que para añadir nuevas líneas en los campos de este documento con un formato preconstruido tenía que usar una macro de Word. Sin embargo, al intentar usarla me decía que las macros estaban deshabilitadas. Por tanto, estuve un buen rato rompiéndome la cabeza para ver cómo se habilitan las macros en Word (mi versión es la 2003 por cierto).

Si existe una opción para habilitar las macros, yo desde luego que no la he encontrado. Pasé otro rato dedicando buenos pensamientos e intenciones a los programadores de Word por su clarividencia a la hora de realizar menús intuitivos. Finalmente, encontré la forma de habilitar las dichosas macros, bien sepultada y camuflada como no podía ser menos.

En el menú “Herramientas” está el submenú de macros y en él está la opción “Seguridad”. Por defecto, el nivel de seguridad está establecido en “Alto”, lo que significa que las macros que no estén firmadas por fuentes de confianza se deshabilitan. ¿Y qué es una fuente de confianza? Pues hay una lista de editores de confianza en la pestaña contigua a la del nivel de seguridad, pero está totalmente vacía y no parece tener ningún botón que permita agregar nada en ella.

Sin embargo, si pones el nivel de seguridad a “Medio” el Word te preguntará si quieres o no habilitar las macros al abrir un documento. Sí, increíble pero cierto, no tomará la decisión que le salga de las narices (o los bits) sino que preguntará al usuario qué quiere hacer, aunque no sin avisarte de que lo que estás haciendo es arriesgado para la seguridad de tu equipo.

Hecho esto, tuve que cerrar el documento y volverlo a abrir para que me preguntara qué hacer con las macros y poder decirle que las habilitaras. Es lo que se dice una solución al más puro estilo: salir y volver a entrar. Hay cosas que nunca cambian en informática.