He caído en la cuenta de que hace varios días que no doy señales de vida. Esto es debido a que estoy en Seattle, en una conferencia. Aunque ya había comentado que me iba en alguna que otra historia, no recuerdo si había dicho cuándo me iba exactamente.

Pero bueno, el caso es que he estado casi 48 horas sin conexión a internet, ya que se estropeó la conexión en mi casa justo unas horas antes de marcharme. Luego, en el viaje, me perdieron la maleta (no te preocupes por las cosas de la cámara, Pablo, que ya ha aparecido) y he pasado 72 horas sin cambiarme de calzoncillos como quien dice, aparte del acojone causado por la pérdida de muchísimas cosas importantes… total, que he estado muy pero que muy liado.

Por suerte, todo parece empezar a ir bien de nuevo. Incluso el jet lag parece ir desapareciendo. Por supuesto, daré cumplida cuenta de todas mis aventuras, pero eso será a partir del próximo viernes. ¡Hasta entonces!