Los lunes y miércoles de este cuatrimestre tengo clase de 14:30 a 16:30. Normalmente termino lo que tengo que hacer entre las 12:30 y las 13:00 y bajo a casa a almorzar para volver a subir.

El trayecto no es corto, más de diez kilómetros, pero una vez que salgo del campus es casi todo autovía, así que en menos de un cuarto de hora ya estoy en casa y tengo tiempo para comer. O lo tendría, porque antes de llegar a la autovía tengo que salir del campus.

Los lunes no suele haber problema, pero los miércoles se monta un atasco infernal justo a la hora a la que me marcho. Tengo que cruzar toda la zona de las asignaturas de empresariales y derecho, pasando por varias rotondas, y todo el rato se incorporan coches y coches y más coches. Al final, el trayecto de un cuarto de hora se convierte en uno de tres cuartos de hora y el almuerzo tranquilo se convierte en un almuerzo a la carrera.

Supongo que éste no es un suceso aleatorio. Seguro que si dispusiera de los horarios de todas las carreras podría aplicar la teoría de colas para descubrir el motivo por el que los miércoles tenemos atasco y los lunes no. También habría que tener en cuenta el instituto que hay junto a una de las rotondas y quién sabe qué otros factores. Con una planificación adecuada se podría evitar el embotellamiento.

¿Pero quién le pone el cascabel al gato? No ando muy sobrado de tiempo para dedicarme a hacer análisis de tráfico, aparte de que eso debería ser tarea del ayuntamiento y de los que planificaron el desastre de conexión existente entre el campus y la circunvalación de Las Palmas de Gran Canaria.

Afortunadamente hay una alternativa. Existe otro acceso al campus que lleva a un ramal distinto de la circunvalación. Este trayecto alternativo tiene como cosa de cinco kilómetros más, pero compensa bastante si tenemos en cuenta la cola de media hora que me ahorro. Así que, a partir del miércoles que viene, a bajar a casa por el otro lado.