El Ilusionista
¡Atención! Esta historia contiene detalles del argumento
Esta película no ha despertado en mí casi ninguna sensación. He estado a punto incluso de no escribir nada sobre ella. La trama es muy lineal, teniendo una única sorpresa al final pero que tampoco es para tanto. Los personajes son monótonos y predecibles. La historia de amor no transmite demasiada emoción. Puede ser una película medianamente entretenida para verla en el cine, pero la verdad es que no la vería una segunda vez.
Me he llevado tres decepciones con esta película. La primera, esperaba algo más de trasfondo histórico. La falta de datos me ha impedido comprobar hasta el momento actual si había algún personaje real o eran todos inventados. Realmente hubo un príncipe del Imperio Autrohúngaro que se suicidó a causa de una mujer, pero las circunstancias eran muy diferentes y ni siquiera el nombre coincide.
La segunda decepción fue el uso exagerado de infografía. Me parece que usar efectos visuales por ordenador para generar ilusiones es hacer trampa; la película trata sobre un ilusionista y deberían hacer los distintos trucos como los hubiera hecho él, porque si no se está falseando lo que le era posible hacer y lo que no.
Por último, la tercera decepción fue descubrir que la película está rodada en Praga, mientras que yo pensaba que realmente estaba viendo imágenes de Viena, ciudad en la que he estado y que me encantó. Me engañaron, sí, y eso me pone de mal humor.
Pero sí que hay una cosa que me gustó mucho de la película: tener un atisbo de cómo era la sociedad de finales del siglo XIX. Aunque parezca difícil de creer, las cosas eran muy parecidas a lo que vemos hoy en día, solo que con caballos en vez de coches, lámparas de gas en vez de luz eléctrica… si quitamos este tipo de elementos, el fondo es el mismo en ambas sociedades.
O quizá no, quizá es solo la forma en que nosotros reconstruimos esa sociedad, haciéndola parecida a lo que conocemos, cuando en verdad no era así. Y si este es el caso, mucho me temo que el conocimiento de esa realidad se haya perdido para siempre.

elgermen dijo
No te creas, sí que se debía parecer, y mucho. Esa sensación de que la sociedad no ha cambiado más que en mayor capacidad de "integración", que diríamos los informáticos te la da cualquier libro de Dostoviesky describiendo la sociedad de finales del s. XIX. Lo más sorprendente para mí es que las discusiones, las ideologias, las relaciones sociales e incluso la exclusión social, y los problemas que sólo achacamos a los jóvenes de ahora salen retratados en Los Hermanos Karamázov como si describiera la sociedad de hoy en día.
Cuando hablo de integración me refiero: la comunicación telegráfica pasa al móvil, el principio del motor de vapor del tren pasa al utilitario, etc.
20 Noviembre 2006 | 08:54 AM