Lesiones tontas
El otro día, en el gimnasio, hice un movimiento brusco y le di un golpe con la mano a una máquina. El resultado fue una inflamación en el dedo índice de la mano izquierda que convertía doblarlo en una experiencia bastante molesta.
Hasta que pasa una tontería como esta no caes en la cuenta de lo mucho que usas la mano izquierda. El día del golpe y gran parte del siguiente no podía doblar del todo el dedo, no podía escribir de forma cómoda en el teclado, no podía moverme con soltura al jugar al World of Warcraft, no podía agarrar cosas, no podía levantarlas, no podía… una larga lista.
Y luego está el mal humor que coges. No sólo por verte impedido de hacer cosas sino porque acabas pensando que si esta chorrada ya te altera la vida ¿qué hubiera pasado si me hubiera dado un golpe más serio? Sí, ya sé que me como mucho el tarro con algunas cosas, pero más vale ser algo paranoico y cuidarse (sin exagerar demasiado, claro) que tener que lamentar algo para toda la vida por culpa de una tontería evitable.
En fin, ahora el dedo está casi bien, así que me marcho al gimnasio, a ver si puedo levantar peso o me tengo que volver a casa sin hacer nada. Pero eso sí, procuraré no mover los brazos de forma errática para evitar más golpes.

Super Alas dijo
Ayyyyyy pero no te quejes mucho. Si hay algo bonito de los golpes, es que la gente te pregunta cómo te lo hiciste, y tienes oportunidad de echar a volar tu imaginación, contándole miles de historias a gente que no te interesa, y que obviamente NO TIENE PORQUÉ INTERESARLES.
Y el otro motivo es que tu pareja te engría. Es decir, prácticamente puedes hacer de todo, pero frente a ella, te haces el súper adolorido y dice "abuuuu... me lele mucho", entonces tu pareja dirá "pobre bebé... ven que te hago un masajito".
Viste?... saca lo bueno de la vida.
28 Noviembre 2006 | 12:42 AM