Casino Royale
¡Atención! Esta historia contiene detalles del argumento

Ya hace más de una semana que fui a ver la última película de James Bond. Una última película que es en realidad la primera, pues está basada en el primer libro del personaje. Precisamente por este motivo, la publicidad y la prensa han vendido la película como un regreso a los comienzos del personaje, un intento de explicar por qué es como es. Pues si esa era la intención… fracasaron.
Al principio se trata de mostrar los primeros asesinatos de Bond, aquellos que le dieron la licencia para matar (el famoso doble cero). Después de matar al primero se le crispa un poco el labio, pero al segundo lo mata sin pestañear. Si pretendían mostrar a un Bond dubitativo ante la idea de matar, lo que consiguieron fue que pareciera un asesino implacable de nacimiento.
En la película hay otros detalles que me parecieron bastante pobres, como cuando consigue un Aston Martin en una apuesta. ¿Pretendían dar a entender que el MI6 siempre le daba un coche de esa marca por preferencias personales de Bond y no porque tuvieran un acuerdo comercial de algún tipo? En cualquier caso, da la impresión de que el tipo de coche se la trae al pairo. Al menos esta vez no lo equiparon con invisibilidad, misiles y la capacidad de subir por las paredes.
Algo parecido pasa con los martinis, pues perdí la cuenta de los tipos distintos de bebida que probó, y además el que le gusta al final no es el clásico “mezclado pero no agitado” que tanto se ha repetido en la serie. El único punto gracioso que le encontré a la película es cuando un camarero le pregunta cómo quiere el martini durante un momento de enfado y le contesta “¿Tengo pinta de que me importe?”.
Y lo peor, desde mi punto de vista, es el lamentable intento de describir por qué siempre se comporta de forma tan fría y misógina con las mujeres. Se supone que se enamora de una chica, pero en ningún momento parece realmente enamorado, más bien da la impresión de que se la intenta camelar para utilizarla, pero es un intento muy malo porque no hubiera podido engañar a nadie, ya que su cara de cartón no transmite absolutamente nada.
A lo mejor es culpa del actor elegido, o quizá puede que sea culpa de un mal guión o una mala dirección. Ahora que lo pienso, no descarto que sea culpa del director. Por ejemplo, en la escena de la partida de póker en la que pierde no-se-cuantos millones de dólares, creo que hasta un niño de seis años se hubiera dado cuenta de que su rival estaba exagerando los gestos para hacer creer a Bond que estaba nervioso e iba de farol. De hecho, no puedo decir que ninguno de los actores me haya transmitido algo más que hastío o indiferencia. O falla todo el plantel de actores o falla el director que no ha sabido guiarlos.
Como curiosidad, el típico “Me llamo Bond, James Bond” y la clásica fanfarria se guardan hasta el final de la película. Es como si quisieran decir que todas las situaciones vividas en la película le llevaron a ser el James Bond al que estamos acostumbrados. De hecho, todo parece indicar que la idea era mostrar un Bond más humano, pero lo que mostraron fue al Bond de siempre, o puede que incluso un Bond mucho más frío y distante al que todo le resbalaba.
El resto es todo lo mismo. Un montón de escenas de acción y una trama que se sostiene con pinzas, ya que no es más que una continua secuencia de casualidades que le permiten finalmente alcanzar a su objetivo, un objetivo que tampoco resulta demasiado claro durante muchas partes de la historia.
Pues sí, ha pasado más de una semana y no consigo sacarle nada bueno a la película. Simple entretenimiento para pasar el rato.
