Levántate y anda… más o menos
No estoy muy animado últimamente y eso se nota en muchos aspectos, por ejemplo en mi frecuencia de escritura en el blog. Hoy hace dos semanas que me fastidié la rodilla. Desde el lunes pasado he empezado a ir a dar clase con muletas. Y levantar tu peso a pulso a cada paso es algo increíblemente cansado. Agotador. Cómo se echa de menos algo tan sencillo como caminar…
Ayer, por fin, me atendió el traumatólogo. No puedo decir que fuera una persona muy amable, pero sí que era profesional. Me quitaron la venda y de la exploración de la rodilla parece desprenderse que sólo se trata de un esguince del ligamento lateral interior. Existe la posibilidad de que el menisco esté afectado, pero la falta de inflamación y la ausencia de dolor en muchos movimientos son una buena señal. Habrá que esperar, porque es algo imposible de detectar en las primeras exploraciones.
Ahora estoy caminando con las dos piernas y apoyándome en las dos muletas. Aunque no puedo caminar solo, ya no tengo que levantar mi peso y eso aumenta bastante la calidad de vida. Estoy haciendo varios ejercicios para fortalecer los músculos que han estado parados durante dos semanas. Ejercicios que debería haber estado haciendo todo el tiempo, pero nadie se molestó en explicármelos. Según el traumatólogo, habría salido caminando de la consulta si se hubieran hecho las cosas bien, pero parece que los de urgencias no tenían ganas de hablar con los pacientes ese día, por no hablar de las dos semanas que pasé sin ver a un traumatólogo. Si en lugar de tener un seguro privado hubiera ido por la sanidad pública no quiero ni pensarlo. Pero bueno, espero que poco a poco podré ir dejando primero una muleta, luego las dos, y finalmente empezar a caminar (más o menos) solo.
Ayer pedí hora para que el médico de cabecera me diera el alta y, cómo no, tardará otra semana en atenderme: el próximo jueves. También estoy llamando a cada momento al seguro y a distintos lugares para comenzar la rehabilitación, pero no hacen más que mandarme de un lado para otro. A este paso ya estaré corriendo una maratón cuando me toque empezar la rehabilitación. Y luego el traumatólogo me dijo que nos viéramos otra vez en dos semanas, pero claro, se va de vacaciones, por lo que serán más de tres semanas.
En fin, al menos puedo desplazarme por la casa sin que sea un suplicio. Confío en poder dar clases de pie dentro de poco (las clases de esta semana han sido un desastre), aunque ya sólo queda una semana para las vacaciones de Navidad. Y respecto a volver a jugar al fútbol… pues no sé, en este tiempo he ido a ver un par de partidos de los colegas para distraerme y, por primera vez, he sido consciente de lo agresivo que es ese deporte con las piernas. Me daban escalofríos al ver algunos de los movimientos de mis amigos en los que antes no me fijaba. No quiero cogerle miedo al fútbol a estas alturas, pero no sé… ya veremos… de todas formas todavía queda, como mínimo, un par de meses antes de que pueda planteármelo siquiera.
