Nunca he bebido alcohol. Muchas veces me han preguntado si es por una promesa, si estoy enfermo, si… muchas chorradas. Pero el caso es que tan solo hay un motivo, algo muy sencillo: no me gusta el sabor de las bebidas alcohólicas. Alguien me dijo una vez que la cerveza era un placer adquirido, que había que acostumbrarse, pero… ¿por qué acostumbrarme a algo que no me gusta?

No se vayan a pensar que me parece mal que la gente beba. Es sólo que a mi no me gusta beber. Más de un vaso de agua me he tomado en una cervecería (incluso en la mismísima Alemania) soportando estoicamente las miradas de camareros extrañados.

Y luego, claro está, tenemos los problemas de beber en exceso. Desde luego, no consigo comprender por qué hay tanta gente que sale a beber por las noches (las noches están para dormir y jugar al World of Warcraft, aunque no necesariamente en ese orden) y por qué hay tantos que acaban como acaban.

Quizá por este motivo, me ha encantado el anuncio que estas Navidades está emitiendo el Ministerio de Sanidad y Consumo por la televisión. Como viene siendo habitual, pueden verlo en YouTube. Pero que conste que no trato de escribir una historia de denuncia social ni nada de eso. Es solo que me ha gustado el anuncio, es muy inteligente y creo que tiene más posibilidades de llegar a los jóvenes que un sermón.