Durante todo el año, y muy en especial durante estas fechas, las autoridades tratan de concienciarnos a todos sobre los peligros de las carreteras. Por medio de una serie de anuncios muy inteligentes, nos muestran las consecuencias de los accidentes de tráfico para que meditemos un poco antes de ponernos al volante.

En este contexto, me ha chocado un poco el anuncio del videojuego Need for Speed Carbono, que podemos ver en YouTube. Creo que va totalmente contracorriente, mostrando un accidente de forma bastante realista pero como parte de un juego. Me pregunto si los autores del anuncio se habrán parado a pensar que están restando efectividad a la labor de concienciación a la que tanto esfuerzo se ha dedicado en los últimos años.

Quizá puedan pensar que soy un exagerado, pero estoy convencido de que no es así. El tiempo que pasamos jugando a videojuegos nos va acostumbrando a determinadas cosas y, en cierta forma, nos va condicionando. Un videojuego como el World of Warcraft difícilmente tendría consecuencias negativas en este sentido, ya que no tenemos capacidad para lanzar hechizos y rara vez vamos por la calle con un hacha a dos manos colgada de un arnés en la espalda. Cierto que alguna vez he sentido el impulso de agacharme a coger unas plantas para mejorar mis habilidades de botánica, pero con eso no hago daño a nadie.

Sin embargo, los juegos de carreras nos introducen en una situación real: conducir un coche. Y aunque no lo creas, el tiempo que pasas jugando es un tiempo en el que estás condicionando tus respuestas reflejas. Yo mismo tuve que dejar de jugar al Colin McRae 2, a pesar de que me encantaba, porque conduciendo en la vida real tuve el impulso de lanzar el coche contra una pared para adelantar a un camión aprovechando el rebote.

Es obvio que no lo hice, o no estaría escribiendo esto ahora. Pero ese impulso me asustó bastante y dejé el juego de inmediato. No quiero ni pensar en qué hubiera pasado si en lugar de jugar con el típico mando hubiera estado jugando con una interfaz similar a la de un coche real.

Los videojuegos nos influencian a todos; en mayor o menor medida, pero lo hacen. Y los anuncios también. Pero la carretera no es un juego, es la vida real, y si nos equivocamos al volante es probable que muera gente.