Una serie de catastróficas desdichas
Hace diez días me las prometía muy felices ante un teórico final de la mala racha que he tenido este mes. Pero me equivocaba. Poco antes de Navidad, empecé a tener problemas jugando con el World of Warcraft, hasta el punto que se colgaba y reiniciaba el ordenador. Al principio pensé que sería debido a las recientes actualizaciones y me puse en contacto con Blizzard para tratar de solucionarlo, pero al día siguiente el problema se extendió a todo el ordenador. Diagnóstico: tarjeta de video cascada. Todavía no lo he podido llevar a reparar.
En Nochebuena pasé por la sección de informática de El Corte Inglés y vi un ordenador que me gustó… y me lo compré. A fin de cuentas, el otro era un portátil IBM que tenía sus limitaciones. El nuevo ordenador es un HP con 2GB de memoria y una tarjeta de video de 512KB 512MB. Hasta ayer no terminé de configurarlo, especialmente debido a problemas con mi impresora-escaner HP que no le dio la gana de instalarse en mi ordenador HP (qué irónico). Después de muchas horas, acabé instalando el software en otro ordenador y luego copiando los ficheros en el nuevo, aprovechando que el controlador de la impresora sí que estaba instalado. Es la opción más cutre-salchichera que se me ha ocurrido, pero funciona. Y si funciona, funciona.
Y eso no es todo, por supuesto. Justo antes de Nochebuena me salió una llaga bastante dolorosa en el lado izquierdo de la boca. Cuando no pude más me compré una loción en la farmacia que escarda horrores, pero en pocos segundos te adormece la zona. A pesar de ello, la cena de Nochebuena no fue una experiencia demasiado agradable… como tampoco lo fueron las comidas de los días siguientes. Ayer, por fin, he empezado a comer de forma más o menos normal. Ya casi no me duele. Casi.
Y así, con el ordenador cascado, la rodilla cascada y la boca cascada, no es de extrañar que no haya escrito nada en una semana. Además, sigo con bastante curro pendiente, como siempre. Con estas, ya son dos las Navidades que paso liado con trabajo… a ver si aprendo para el año que viene.
Pero ahora que empiezo a caminar mas o menos derecho (ya he ido a dos sesiones de rehabilitación), que empiezo a comer de forma más o menos normal y que tengo un ordenador instalado y que funciona (excepto ciertos cambios de volumen extraños durante los combates del World of Warcraft, pero ya he contactado de nuevo con Blizzard a ver que se puede hacer) confío en que, esta vez sí, termine esta mala racha.
Tal y como ha terminado, no echaré de menos este año 2006. El día 2 de enero llevaré el portatil a reparar, seguiré con la rehabilitación y, por cierto, iré a renovar el DNI. Todavía seguiré liado con cosas del curro (no me hago ilusiones sobre descansar mañana, esta noche me acostaré temprano), pero seamos positivos, seamos positivos. En 2007 irá todo mucho mejor… espero.

Nick Furia dijo
Qué bien ha sonado tu fin de año, será el que entra mejor?
Fuerza y honor.
31 Diciembre 2006 | 08:43 PM