Seis horas para renovar el D.N.I.
El martes pasado tenía intención de renovar mi Documento Nacional de Identidad, así que me levanté a las 7:00 de la mañana, me afeité, me duché, desayuné, fui a hacerme la típica foto y luego a la comisaría. Llegué sobre las 9:00 de la mañana para descubrir que ya no se repartían más números para atender renovaciones. El guardia que me informó también me comentó que abrían a las 8:30 y que llegara con antelación para conseguir número, porque solo se repartían 100.
Me resulto curioso eso de llegar con antelación a la hora de apertura, pero no le presté mucha más atención. El miércoles me levanté de nuevo a las 7:00 de la mañana, desayuné y fui directo a la comisaría, a donde llegué a las 8:00, media hora antes de que abrieran, y… ¡horror! La cola era enorme. Según me comentarían al día siguiente, el primero de la cola estaba allí desde las 3:30 de la mañana, como quien compra entradas para el concierto del año.

¿Pero es que la gente se había vuelto loca? Parece que el problema radica principalmente en dos cosas. Por un lado, la oficina de renovación solo abre de 9:00 a 14:00 durante las Navidades. Por otro lado, estamos estrenando un nuevo formato de D.N.I. y mucha gente está yendo a renovarlo sin razón, sólo para tener el nuevo (esto último me lo han chivado contactos internos).
Estuve media hora en la cola para descubrir que todos los números se habían repartido antes de haber recorrido la mitad de la distancia, así que para casa. El jueves me levanté a las 6:30 de la mañana, desayuné y me marché a la comisaría, a donde llegué a las 7:30 con un libro de astronomía y cosas del trabajo. A pesar del madrugón, la cola ya era larga cuando llegué y apenas alcancé a coger el número 95 de los 100 que se repartían. Me senté y a esperar…
Quizá piensen que las horas de espera debieron ser agobiantes, pero no, fueron unas horas muy productivas (quizá por no poder ir a ninguna otra parte) en las que desarrollé un nuevo tipo de ejercicio para mis clases. Mis alumnos disfrutarán mucho de mi estancia en la comisaría (cae en el examen, por cierto). A media mañana fui a casa, visité el retrete, cambié el libro de astronomía por una novela de Warcraft y volví a seguir trabajando y leer un capítulo de la novela de vez en cuando. A las 13:30, seis horas después, salía de la comisaría con mi nuevo D.N.I.
¿Quién sabe? Quizá he inventado por accidente una nueva metodología de trabajo: leer un capítulo de una novela periódicamente. ¿Subirá mi productividad con este truco? Algo importante que hay que recordar siempre es que mejor trabajar seis horas intensas al día que ocho desmotivado y distrayéndote… y cansándote para empeorar la situación el día siguiente. Experimentaré al respecto el próximo cuatrimestre…

El Vuelo del Cóndor referenció
Cinco meses escribiendo
...Ayer, unos cinco meses después, conseguí el último papel que me faltaba: el D.N.I. Estuve toda la tarde preparando CDs y encuadernando cosas pendientes. Bueno, en realidad fue mi hermano a encuadernar las cosas mientras yo preparaba los CDs...
5 Enero 2007 | 11:52 PM