Después de publicar mi último artículo sobre la expansión del World of Warcraft, me quedé pensando en la frase con la que terminé: “prefiero jugar a algo que sentarme a ver como juegan otros”.
La verdad es que mi afición al fútbol ha decaído bastante en los últimos años. Cuando estudiaba solía poner la radio para oír los partidos (siempre el Carrusel de la Ser) mientras preparaba apuntes o hacía ejercicios, pero cuando terminé la carrera y me fui a hacer el doctorado a Barcelona dejé de hacerlo.
Nunca había visto demasiado fútbol por la tele, pero poco a poco fui dejando de hacerlo del todo. Hoy ya casi nunca pongo un partido. De hecho, no sé ni quién va líder en la liga española. Apenas le hago algo de caso a la Copa de Europa. Quizá es que me cansé de tener discusiones con la gente de los equipos contrarios o de ver como algunos jaleaban las derrotas de mi equipo.
Pero lo más chocante es que siempre fui aficionado al equipo de mi ciudad, la Unión Deportiva Las Palmas. Estuve abonado durante ocho años, incluso viviendo en Barcelona, hasta que el equipo abandonó el vetusto pero entrañable Estadio Insular (que está cerca de mi casa y puedo ver desde el balcón) y se mudó a otro estadio, en las afueras, al que cuesta muchísimo llegar debido al tráfico de los días de partido. Solo duré un año yendo al nuevo estadio
La cuestión es que primero dejé de ir al estadio; luego dejé de ver los partidos por la tele o escucharlos por la radio. Luego dejé de mirar los resultados en los periódicos. Y luego dejé de preocuparme. Desastres deportivos, desastres financieros… todo eso va desanimándole a uno.
Y luego pasa lo que me pasó el fin de semana pasado. Alguien me preguntó cómo quedó la U.D. y yo contesté “perdieron”. La clave es el tiempo verbal. Dije “perdieron” en lugar de “perdimos”. Sí, en este aspecto, he cambiado mucho desde la época en que iba al Estadio Insular cada dos semanas… aunque es una de esas cosas que nunca se olvidan…

Yo creo que, aunque todos seamos aficionados de nuestro equipo, hay que seguir también al Barça o al Madrid para disfrutar plenamente del fútbol, porque estos equipos siempre estarán arriba y reparten alegrías de vez en cuando.
La verdad es que sí, hay equipos que nunca llegarán a ganar una Copa de Europa y, si quieres emocionarte en ese tipo de partidos, no te queda más remedio que ser aficionado de un grande.